Si disfrutas cocinar, seguramente sabes lo difícil que es encontrar repuestos para las tapas de ollas y cacerolas. Las perillas hechas de plástico, baquelita u otros materiales similares suelen dañarse con el uso y el paso del tiempo. Esto es totalmente normal, ya que ningún objeto dura para siempre.
El inconveniente aparece cuando hay que reemplazarlas:
comprar una tapa nueva puede resultar costoso y, además, las tapas universales
rara vez encajan correctamente. Entonces, ¿cómo evitar ese gasto innecesario?
La solución es más simple de lo que imaginas: reparar la tapa tú mismo con un
truco ingenioso.
Reparación sencilla para una tapa de cocina antigua
¿Te imaginas poder arreglar tu tapa sin invertir dinero? Con
este método es posible.
Materiales necesarios:
- Un corcho de botella
- Un destornillador
- Un tornillo
- Una arandela
Instrucciones paso a paso
1. Retira el resto de la agarradera vieja Si quedó alguna pieza del mango anterior, quítala por completo. Asegúrate de que el orificio de la tapa quede libre.
2. Pasa un paño para eliminar grasa o residuos alrededor del agujero donde irá el nuevo “mango”.
3. Inserta el tornillo a través de la arandela. Esto evitará que el tornillo dañe el corcho y le dará mayor firmeza.
4. Si el corcho es muy duro, haz un pequeño orificio guía con el destornillador (o con la punta del tornillo) en el centro del corcho.
Tip: No hace falta atravesarlo por completo; solo abrir
camino.
5. Coloca el corcho centrado sobre el orificio de la tapa, como si fuera la nueva perilla.
6. Introduce el tornillo (con arandela) desde la parte inferior de la tapa hacia arriba, atravesando el orificio y enroscándolo en el corcho.
7. Agarra el corcho y mueve suavemente: debe sentirse sólido, sin tambalearse. Si queda flojo, aprieta un poco más.
8. ¡Listo! tapa reparada y funcional, ya puedes usar la tapa normalmente.
Cuando el corcho se desgaste con el tiempo, solo lo cambias por otro y repites el proceso, sin gastar en repuestos caros.
El procedimiento es muy fácil y, aunque el resultado no sea
el más estético, es sumamente funcional. Además, el corcho no transmite el
calor, por lo que podrás levantar la tapa sin riesgo de quemarte.
Como ventaja extra, puedes reutilizar un corcho de cualquier
botella de vino y reemplazarlo cuando se deteriore, tantas veces como quieras y
sin gastar nada. Una solución simple, práctica y económica que vale la pena
probar.







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